viernes, 11 de diciembre de 2009

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Lluvia llévate todo, todo el dolor, toda la rabia, toda la tristeza.
Hazme libre una vez mas.

miércoles, 9 de diciembre de 2009

Bajando.

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Hoy me di cuenta de que me paso el día soñando, de que vivo en un mundo paralelo en la nubes, de que mi cabeza anda errante en un mundo de fantasía; de que no hago nada, de que pierdo en mi tiempo en ilusiones lejanas y emociones pasajeras, perdiendome en el tiempo que pasa y pasa dejandome atrás y olvidada en el camino, mientras la vida sigue su rumbo y yo sigo sentada mirando el cielo, imaginandome volar en sus nubes y rayos de sol.
Es hora de bajar a mi verdadera vida, que no es un cuento de hadas o una película de aventuras, es la verdad, son luchas y son alegrías. Es hora de despertarme, de dejar atrás los sueños y actuar de una vez.
Voy a cortar los globos y bajar al suelo, a la realidad, aunque dejar atrás mi mundo y lo que yo creía real , duela. Llegó la hora. This is it. Aquí voy.

viernes, 27 de noviembre de 2009

Pimpollo

Después de un día de idas y de venidas, de mucho ajetreo y mucho calor, descansando en la comodidad de mi casa y observando a través de la ventana el jardín de mi patio me percaté de que de que el pimpollo de rosa había empezado a florecer. Salí al patio a mirar asombrada a lo que ayer era un un tierno, frágil y pequeño pimpollo, el rojo de sus pétalos se mostraba vivo bajo el sol y se realzaba ante los naranjas y lilas de un hermoso atardecer, las gotas del rocío de la tarde brillaban sobre sus pétalos, dandole un dulce y alusinante encanto encanto.

Mi pequeño pimpollo, al que cuidé y quise, allí estaba bailando con la suave brisa de verano , con gracia, irradiando una encantadora belleza que jamás había visto, parecía sonreírme, mostrándome su pétalos rojos, su tallo joven y verde, sus espinas puntigudas y fuertes, como niño pequeño que le muestra sus logros a su madre.

Me di cuenta de que mi pimpollo, había dejado de ser mi pimpollo, ya se había convertido en flor, en rosa. Aún sus pétalos no se abrían del todo, pero no, ya no era mi pimpollo, era mi rosa, no del todo florecida, pero empezando a florecer.
Para un pimpollo que empieza a florecer

martes, 10 de noviembre de 2009

Vampira


Vampira, muerta y viva al mismo tiempo
Soy un mounstruo que se esconde de la luz
Y se regocija en la oscuridad
Soy dolor, soy muerte.

jueves, 22 de octubre de 2009

Mi obra maestra (creo yo.)

Ese día cuando desperté, tu no estabas a mi lado, aún era de noche y todo estaba oscuro, la soledad se apoderó de mi cuerpo, mi corazón se estremeció, cerré los ojos y contuve mi dolor. Traté de volver a dormir pero no pude.
Comencé a recordar momentos que vivimos juntos, sabía que me dolería pero aún así, no lo pude evitar, lo que tuvimos fe extremadamente hermoso.
Recordé el día en que te vi por primera vez, el día en que por primera vez hablamos, el día en que me di cuenta de que tu me gustabas, el día que me dijiste que tu sentías lo mismo que yo, nuestro primer beso. Recordé nuestras peleas, recordé las largas conversaciones hasta el amanecer, nuestras caminatas al atardecer, recordé tu sonrisa, tus ojos, tus caricias y tus besos. Recordé tu forma singular de caminar, tu olor, tu risa y tu mirada tan risueña. Recordé todas las situaciones chistosas y divertidas, los días en que lloramos juntos, recordé los lugares a los que fuimos, canté en el silencio las canciones que nos gustaban, recordé como te gustaban las galletitas que yo te solía preparar los viernes a la tarde cuando llegabas del trabajo, recordé todas las bromas que nos hacíamos, todos los planes que teníamos, la casa que queríamos comprar, como queríamos que sea nuestra boda. En ese momento sentí que te amaba más que nunca, que iba a morir de amor, que mi corazón iba a explotar de tanto amor mezclado con dolor que soportaba mi corazón. Mis ojos se llenaron de lágrimas, que se derramaron y bajaron por mis mejillas hasta caer entre las sábanas, que un día rozaron nuestros cuerpos, que fueron testigos de cuanto nos amábamos, que ahora solo guarda el recuerdo del aroma de tu piel, el calor de tus besos, la dulzura de tus palabras.
El sol salió, comenzó un nuevo día, el despertador sonó, ya eran las seis de la mañana. A esa yo solía despertarte todos los días, yo te susurraba al oído para que despertaras, te daba besos en tus mejillas, tu despertabas y me sonreías, me decías “buenos días”, me decías que me amabas.
Hoy a mi lado no hay nadie, solo hay espacios vacíos en la cama.
Hoy, siento frío, el frío de tu ausencia que cala mis huesos. Hoy mi piel y mis labios claman por tus besos, mis manos buscan las tuyas y no las encuentran. Me siento un rosal al que le cortaron todas sus rosas, siento que me han arrancado mi esencia, que me han sacado lo que me hizo ser lo que hoy soy, me siento incompleta, siento que podría llorar hasta derramar sangre en vez de lágrimas.
Recuerdo como me decías que no me preocupara, que todo estaría bien, aunque en el fondo ambos sabíamos que no sería así, recuerdo que secaste mis lágrimas, que me diste un beso, recuerdo esa sonrisa insegura en tu rostro.
Pero, en lo profundo de mi corazón siento alegría, porque ya dejaste de sufrir mi amor, por que por fin descansas, porque de seguro ya estás tranquilo, ya estás volando entre las nubes en el cielo.
Ojala me estés mirando vida mía, y veas como haces falta, como me duele tu ausencia, como te amo, y te necesito, como te extraño, como ya nada es lo mismo sin ti, como todo para mí es vacío y sin sentido.
Estoy cansada, cierro mis ojos, intento dormir, siento que el corazón se me apaga mi amor, quiero estar junto a vos, me siento morir, y entre lágrimas y lamentos le pido a Dios que me lleve, que me quite esta vida que se ha quedado sin sentido y que me lleve para estar contigo, para una vez más tenerte, besarte, para amarte como nunca jamás lo hice, para ser felices por la eternidad, volando en los cielos, como el viento puro y suave que cada mañana que entraba por la ventana cuando yo te despertaba, para comenzar un día más de nuestra vida juntos, como si nada pasó, como si no te hubieras ido.
Te extraño mi amor, quiero volver a tenerte, te amo, te necesito.

martes, 8 de septiembre de 2009


Derrepente todo se apagó, la luz se me fue de las manos, el dolor mis huesos quemó.
Decidiste romperme gritando: "Se acabó", "se acabó", mil veces "se acabó", "así es es mejor". Me quedé en silencio escuchando como el mundo se partía en dos. Sabía que así es mejor, pero tu rabia, tu odio hacía mi, me dolieron como si un cuchillo se me clavara en el corazón. Que te hice para que me odies tanto? Dijiste que yo no te hice nada, que eras vos el problema.
"Se acabó", "se acabó","se acabó"...no deja de retumbar en mi corazón. Hace mucho no me hundía así...
Te amo.

lunes, 31 de agosto de 2009

Mi Niñez

Tenía diez años y un gato
peludo, funámbulo y necio,
que me esperaba en los alambres del patio
a la vuelta del colegio.

Tenía un balcón con albahaca
y un ejército de botones
y un tren con vagones de lata
roto entre dos estaciones.

Tenía un cielo azul y un jardín de adoquines
y una historia a quemar temblándome en la piel.
Era un bello jinete
sobre mi patinete,
burlando cada esquina
como una golondrina,
sin nada que olvidar
porque ayer aprendí a volar,
perdiendo el tiempo de cara al mar.

Tenía una casa sombría,
que madre vistió de ternura,
y una almohada que hablaba y sabía
de mi ambición de ser cura.

Tenía un canario amarillo
que sólo trinaba su pena
oyendo algún viejo organillo
o mi radio de galena.

Y en julio, en Aragón, tenía un pueblecillo
,una acequia, un establo y unas ruinas al sol.
Al viento los ombligos,
volaban cuatro amigos,picados de viruela
y huérfanos de escuela,
robando uva y maíz,chupando caña y regaliz.
Creo que entonces yo era feliz.

Tenía cuatro sacramentos
y un ángel de la guarda amigo
y un "Paris-Hollywood" prestado y mugriento
escondido entre mis libros.

Tenía una novia morena,
que abrió a la luna mis sentidos
jugando los juegos prohibidos
a la sombra de una higuera.

Crucé por la niñez imitando a mi hermano.
Descerrajando el viento y apedreando al sol.
Mi madre crió canas
pespunteando pijamas,
mi padre se hizo viejo
sin mirarse al espejo,
y mi hermano se fue
de casa, por primera vez.
Y ¿dónde, dónde fue mi niñez?


Joan Manuel Serrat